Ahora, sólo quiero,
levantar tormentas
sobre el cielo,
y que quiebre, y que sangre,
teñido de rojo intenso.
Ahora, sólo quiero,
que caigan rayos certeros
sobre todas las veletas,
pues dudaron los sinceros
y murieron los poetas.
Ahora, sólo quiero,
en este paisaje estridente,
caótico, y sedente,
remontar el vuelo,
aclarar mi umbrosa mente.
Ya, nada quiero,
mi corazón no está en mi pecho,
murió la esperanza no perdida,
y si alguna vez fui vida,
sabré que amé a un sueño.
- Gonzalo Briones Ramírez