viernes, 22 de mayo de 2015

Iluso

Ingenuo, ¡qué ingenuo fui! Pensé que te tenía, y quizás me tuvieras tú a mí. Fui una marioneta del tiempo que viví pensando que no hubiera -en este mundo o en otro- hombre más feliz. Pero pasó el tiempo, y ahora... si no creo, no veo, pues vi cómo un halcón se alimentaba a diario de las entrañas de mi creación. Vi cómo se derritieron mis alas de cera frente al sol de mi imaginación, y a mi último galeón, portador en toneles de mi fantasía, vi naufragar a las puertas de mi imperio, vi en un segundo un milenio y distinguí sobre la yerma nada las ruinas de los altos muros de mi ingenio. Al cabo nada queda, salvo absoluto desconocimiento de tu figura -si la hubiera- ¿Acaso eres real o es esto un juego? Juego que acabas de inventar; y si las normas son de tu puño y letra, ahora entiendo por qué puedo y no puedo, por qué te veo y no te veo... lo que ha sido, lo que fue; ¡un pasatiempo!

Respuesta:
Soy etérea e intangible, soy indomable, soy todo y nada, soy todos y nadie; no me tienes... no te tengo.

- Gonzalo Briones Ramírez

viernes, 1 de mayo de 2015

Estudio nº1

¿Cómo te sientes?
Bien.
Profundiza.
Normal, como de costumbre. Normalmente.
Está bien... cambiemos de pregunta. ¿Quién eres?
Soy... una persona.
No te he preguntado qué eres, sino quién eres.
No sé que responder.
Simplemente habla. Repite... ¿quién soy?
Yo soy... yo soy... un hombre con suerte que solo mueve el culo para sentarse sobre su creatividad, absorberla y expulsarla por la boca en forma de gas que se difumina en la neblina de una mañana de invierno florido.
Tú lo has dicho, puedes hacer más.