miércoles, 25 de noviembre de 2015

Carta

Madre,

         Le dejo esta carta en el recibidor de casa para decirle que me he marchado y que pretendo no volver en un largo tiempo. He decidido tomar camino propio, hacia lo más lejos posible, alejado de familias, tradiciones, opiniones sentenciarias y, en definitiva, de gente conocida. Marcho a un lugar que ni yo conozco para estar seguro de que nadie me sigue.

      Creí que era intocable, inmarcesible; ingenuo, creí durante mi tiempo que nada me derrumbaba, que estaba hecho de un joven acero en temple que, una vez forjado, sería incorruptible y eterno.

      Intenté bogar a contracorriente mucho tiempo y ahora mi gobernalle ha quebrado. He estado, madre, en una cruenta guerra conmigo mismo durante largo tiempo de la que soy único mártir y sobreviviente. No quedan más que escombros calcinados por el hastío en mi alma y por ello, madre, marcho a reconstruirla o buscar una nueva.

      Dígale a Altea y a Casiana que las quiero y las echaré de menos; a Tirso dígale que algún día volveremos a jugar con nuestras espadas de madera a caballeros y dragones y que deberá, para entonces, haberse hecho un hombre. Dígale a padre que rezaré por él todos los días, que jamás dejaré de admirar su fuerza y que nunca podré agradecerle lo que me enseñó.

      Madre, no tengo más palabras para la mujer que me trajo al mundo. Sólo sepa que la quiero y que siempre la tendré en el recuerdo por lejos que marche.

lunes, 5 de octubre de 2015

Regreso

Tenme
prisionero en mi cabeza.
Vende
mi corazón a quien lo quiera.
Bebe
mi sangre en copa de vino,
si lo deseas.
Que hoy he resurgido
de mis cenizas prendido en fuego.
Sabe que hoy he vuelto,
y vivo
jugando siempre a tu juego
juego que ya he aprendido.
Haz lo que quieras conmigo;
bébeme, véndeme o tenme.
Pero si puedo
tan sólo una cosa te pido:
vuelve, siempre vuelve.

                      - G.B.R.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Quiero querer


Enamorado del amor, dejé
que mi corazón respirase
para que no se ahogara
amando al amor en su 
dulce locura: 

En los mezquinos tickets 
por una consumición de 
alcohol barato en la
puerta de un bar, que  
por despecho acepto con
una sonrisa (in)feliz. 

En mi ración rancia 
de razón escondida 
debajo de mi cama, que 
me recuerdan/atormentan 
por todos los besos a todas 
esas princesas desconocidas
 que en algún momento 
fueron mi alma gemela.

Amando antes de conocer 
y sufriendo antes de perder.

Es al final saber querer,
antes que querer querer.

Todas las astillas 
de mi corazón hendido
debido a las flechas 
que un día me alcanzaron 
y el olvido asumió y
arrancó de cuajo. Todas 
las que traspasaron mi
carne, mi sangre, 
mis huesos, mi cuerpo 
o mis labios abiertos.

La envidia al amor, el 
apasionante desamor
perdido de mi prematura
juventud donde pude 
aprender una vez muerto
que el amor verdadero 
no se mide en
"Te quiero"
si no en
latidos.


SSR


puntosuspensivo

    (Me gustaría.../Me asustaría...)


Condicionar el uso del condicional
Amar solo cuando queremos hacerlo...
                                                   ...hacerlo solo cuando queremos amar

Canjear en sonrisas cada una de tus lágrimas
Ser tanto por ti como por mi
Necesitar más tiempo que espacio
Cambiar los "Te quiero" por los "Confío en ti"
Contar los metros hasta el infinito
Transcribir tus besos en versos
Traducir los "no" en "sí", los "sí" en "no"
                                                     y algún que otro "puede"

Vivir tan ebrio como sobrio
Reír los jueves
Hablar los viernes
Aprobar los sábados
Suspender los domingos
Reiniciar los lunes
Obviar el martes y el miércoles
Estar contigo sin echarte de menos
Abrir tu mente antes que tus piernas
Dormir en la silueta de tu cuerpo
Tirar piedrecitas a tu ventana 
Codiciar tus caricias
Olvidar sin pensar
Silbar en tu calle
Volver a casa...


SSR

sábado, 6 de junio de 2015

A la gitana que lloraba en la feria de abril

A la gitana que tras un árbol lloraba sola
en el albero de la feria de abril.

A la humilde soledad de las amapolas, en 
sus manos resquebrajadas por el amor febril.


A su flor carmín, su rostro virgen, su frágil
cuello y su blanca piel. A sus espartos 
rotas, a sus pies descalzos en duelo, 
y a la desilusión expuesta en gotas.

A sus lágrimas albinas sin enjugar 
y al encanto. A los volantes de 
su traje de flamenca, a los farolillos 
de luto, en el rojo, rojo
desconsuelo del llanto. 

Su tristeza era la mía,
me miró y pude ver sus ojos
vestidos de agonía:

-¿Por qué lloras? Dije con mi voz infantil.
-Por nada. Contestó esbozando alegría,
mostrando con rubor su grato perfil.

No he vuelto a verla, no sé quien 
era, no sé su nombre, no sé porqué 
lloraba. Solo sé que lloraba, solo 
que sigo a su espera.

A la gitana que lloraba en la feria de abril.


SSR

viernes, 22 de mayo de 2015

Iluso

Ingenuo, ¡qué ingenuo fui! Pensé que te tenía, y quizás me tuvieras tú a mí. Fui una marioneta del tiempo que viví pensando que no hubiera -en este mundo o en otro- hombre más feliz. Pero pasó el tiempo, y ahora... si no creo, no veo, pues vi cómo un halcón se alimentaba a diario de las entrañas de mi creación. Vi cómo se derritieron mis alas de cera frente al sol de mi imaginación, y a mi último galeón, portador en toneles de mi fantasía, vi naufragar a las puertas de mi imperio, vi en un segundo un milenio y distinguí sobre la yerma nada las ruinas de los altos muros de mi ingenio. Al cabo nada queda, salvo absoluto desconocimiento de tu figura -si la hubiera- ¿Acaso eres real o es esto un juego? Juego que acabas de inventar; y si las normas son de tu puño y letra, ahora entiendo por qué puedo y no puedo, por qué te veo y no te veo... lo que ha sido, lo que fue; ¡un pasatiempo!

Respuesta:
Soy etérea e intangible, soy indomable, soy todo y nada, soy todos y nadie; no me tienes... no te tengo.

- Gonzalo Briones Ramírez

viernes, 1 de mayo de 2015

Estudio nº1

¿Cómo te sientes?
Bien.
Profundiza.
Normal, como de costumbre. Normalmente.
Está bien... cambiemos de pregunta. ¿Quién eres?
Soy... una persona.
No te he preguntado qué eres, sino quién eres.
No sé que responder.
Simplemente habla. Repite... ¿quién soy?
Yo soy... yo soy... un hombre con suerte que solo mueve el culo para sentarse sobre su creatividad, absorberla y expulsarla por la boca en forma de gas que se difumina en la neblina de una mañana de invierno florido.
Tú lo has dicho, puedes hacer más.