martes, 16 de diciembre de 2014

Rima XX

Veo en tus ojos el fuego de un volcán
que ilumina la oscura noche;
veo en tus labios el trémulo cristal
del frío de una tierra del Norte.

Leo en tu alma palabras de amor
escritas con tinta fina,
y en tus lágrimas leo un adiós...
arrepentido, y sin vida.

Siento en tus suspiros la luz
que atraviesa mi corazón altivo;
siento que tú, eres tú...
sólo al volar conmigo.

- Gonzalo Briones Ramírez

lunes, 8 de diciembre de 2014

El emigrante


Era curioso. De verdad que lo era.
Volvía de nuevo a casa, tras siete años en una ciudad que me seguía pareciendo completamente fascinante. Volvía tal y como llegué, sin estar atado a nada, y sin tener nada a lo que agarrarme. Habían sido siete años sin más preocupaciones que la de seguir respirando. Simplemente maravilloso. Parecía que el tiempo no hubiese pasado por mí en aquellos años. Me sentía diferente, sí, pero más joven aún; con esa vivacidad en los ojos de alguien que ha visto mucho más de lo que abarca una simple mirada.
Nunca olvidaré el momento en el que me di cuenta de que el mundo es demasiado grande como para conocerlo entero, pero menos aún el hecho de que incluso un minúsculo mosquito puede incomodar a una sala llena de personas. Sí, una persona como yo, rodeada de tantas otras, tiene algo que mostraros, por lo que prefiero dejar de divagar en mis pensamientos, y  haceros conocer lo que me llevó a escribir el libro que tenéis en vuestras manos.

Llevaba encima poco más que el dinero para pagar el billete de tren y atravesar la aduana, y un paquete de tabaco de liar para pasar el rato durante el viaje.
Cerré la puerta de la que había sido mi habitación durante el último año y entregué las llaves al casero, que, al verme con las manos vacías, me preguntó:
— ¿Olvida usted algo?
— ¡Ojalá! —respondí con una sonrisa triste—. Esta ciudad me ha dado mucho como para marcharme tan pronto.
Me despedí de un firme apretón de manos y un par de palabras de agradecimiento. Ligero de equipaje, marché hacia la estación de trenes silbando mientras me liaba el primer cigarrillo de un largo viaje.
Intenté calcular el tiempo que me llevaría explicar todas las anécdotas del viaje a todas las personas que me importaban… por supuesto, también a todas las que tuviesen interés por conocerlas… además de las que simplemente no tuviesen nada mejor que escuchar.

Me fijé en que una anciana, que llevaba un libro bajo el brazo, miraba fijamente, estando yo sentado en el banco. Lo primero que pensé fue que quería sentarse en mi sitio, y me apresuré a cedérselo, a lo que ella declinó. Realmente le interesaba yo, las circunstancias que me habían traído hasta allí en el mismo momento en el que ella me había encontrado.
— Déjame que te aconseje, jovenzuelo —me dijo alguna que otra vez durante mi narración—. Tu historia es buena. Tú eres bueno. No todo el mundo merece la inmortalidad del alma.
Al principio creí que se refería a Dios.
Cuando puse el primer pie en mi destino deseé haber dado las gracias a aquella anciana. Aquí comienza su primer y último consejo.


FIN DEL PRÓLOGO

domingo, 30 de noviembre de 2014

Rima XIX

Hoy sentí la magia de aquel verso,
hoy sentí dos almas confundidas;
la tuya extrañada, y la mía;
perdida en el mapa de aquel beso.

Hoy sentí el fragor de una batalla
entre mi ser altivo y tu mirada fija.
Hoy sentí todo y nada;
sentí... que eres poesía.

      -  Gonzalo Briones Ramírez

lunes, 24 de noviembre de 2014

Rima VIII

Lo que callé,
no fue esperanza incomprendida,
desolada y confusa vagando
por los senderos y perdida.

Lo que callé,
no fue un mero secreto
que entre el lazo de nuestras miradas
jugueteara satisfecho.

Lo que callé,
no fue aquel vago recuerdo
tan joven como intangible
que inundó nuestro sueño.

Lo que callé,
clavando la intención en tu pupila,
fue el eterno y brumoso misterio
que resiste así a la vida.

- Gonzalo Briones Ramírez

viernes, 17 de octubre de 2014

Rima XVII

Ahora, sólo quiero,
levantar tormentas
sobre el cielo,
y que quiebre, y que sangre,
teñido de rojo intenso.

Ahora, sólo quiero,
que caigan rayos certeros
sobre todas las veletas,
pues dudaron los sinceros
y murieron los poetas.

Ahora, sólo quiero,
en este paisaje estridente,
caótico, y sedente,
remontar el vuelo,
aclarar mi umbrosa mente.

Ya, nada quiero,
mi corazón no está en mi pecho,
murió la esperanza no perdida,
y si alguna vez fui vida,
sabré que amé a un sueño.

           - Gonzalo Briones Ramírez

jueves, 28 de agosto de 2014

Saeta

¡Ay, Cachorro! ¿Qué tan hecho?
Que en la choza de la Cava
tan clavao una daga
y tan abierto el pecho.
¡Ay, trianero y gitano
que partes el alma mía
en tu profunda agonía,
habiendo amao en vano!
Ahora te están rezando,
llegado el amanecer,
todos los Viernes Santo
pa que encuentres a tu mujer.
¡Ay, Cachorro, y no pudiste
por un amor tan fuerte,
que acabó con tu muerte
y la agonía más triste!

    - Gonzalo Briones Ramírez

sábado, 5 de julio de 2014

Rima XVI

¡Nació, nació!
¡Ya vino ella a nacer!
Una sonrisa nueva,
un nuevo amanecer.
¡Fue en Sevilla!
-me dijeron-
entre humildes nazarenos
y mujeres de mantilla.
¡Fue en Verano!
Y tenía
dos rosadas mejillas
y estrellas en las manos.
¡Canta, compañero!
Pa la niña
una hermosa seguiriya
que tú eres su seguiriyero.
No -respondí-,
cantarle yo no puedo
a ese ángel de los cielos
que me mira así.
Y por tanto, solo espero,
que algún día, en mis sueños,
aparezca entre los mares,
pa cantarle yo a la niña
seguiriyas, coplas, y soleares.

                 - Gonzalo Briones Ramirez

jueves, 19 de junio de 2014

1937

Frío. La estufilla apenas daba la luz suficiente para ser completamente consciente de lo que estaba haciendo. La mesa se bamboleaba suavemente hacia un lado y hacia el otro mientras intentaba mantener un pulso acompasado, pero era demasiado monótono, y yo llevaba un rato esperando un cambio. Algo externo. El sonido del bolígrafo cambió a una especie de rechinar seco. Empecé a deslizar el bolígrafo sobre el papel con furia, aún sabiendo que no dejaría más que la mera marca de la presión. Se había acabado la tinta, y lo único que me importaba en ese momento era escribir, por lo que una especie de ciega ambición me guiaba por el folio con rapidez, realizando trazos seguros y a la vez puro caos. Era lo que necesitaba, me daba igual lo demás. Tampoco me haría bien volver a leer lo que llevaba tanto tiempo escribiendo. Seguí guiando el bolígrafo con una velocidad y una fuerza absurdas.
“¿Para qué?” resonaba en mi mente constantemente. El sentido de las palabras se perdía entre las marcas invisibles del papel, que de repente se rasgó con un ruido que pareció provenir de muchos metros en la lejanía. Quedaron dos trozos desiguales entre mis manos y me eché a reír como un loco mientras dos lágrimas tristes resbalaban por mis mejillas como si llevaran tiempo queriendo salir. No duró mucho. Terminé de romper el papel mientras se borraban los últimos atisbos de sonrisa en mi rostro y los dejé caer junto a los carboncillos que alimentaban la triste llama.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Mundo bonito, hermano...

El aire quemaba. Iba caminando a paso tranquilo de vuelta a casa, y vi que alguien se paraba a mirar algo en el suelo, se incorporó y siguió adelante. Era un hombre de estatura mediana, pelo corto y desordenado, con una guitarra al que le sobraban cuerdas y colgaban otras desilachadas. Iba acariciándolas con un ritmo repetitivo pero sin melodía alguna mientras cantaba algo de lo que sólo se escuchaban palabras sueltas. Se tambaleaba ligeramente de un lado a otro y se giró al ver a dos jóvenes negros escasos de pelo, con la mercancía envuelta en un trozo de tela, bajo el sol abrasante del mes previo a verano.
—¿Qué tal va todo hermano? —les preguntó.
El primero asintió con una sonrisa y murmuró algo que no llegué a escuchar.
—¿Volviendo ya a descansar, hermano?
Los dos murmuraron algo y por el rostro parecían exhaustos pero satisfechos.
—De puta madre, sabéis que me alegro mucho hermano—continuó hablando con la mirada en el árbol más cercano, aunque se seguía dirigiéndo a ellos—. No tiene que ser así tío —elevó el tono bastante—, SOMOS DEL MISMO SITIO, TODOS IGUALES HERMANO.
A partir de ahí fue como si siguiera la cadencia de una canción lenta, y los otros siguieron su camino sin despedirse.
“QUE ME CAGO EN LA PUTA
NO DEBERÍAN EXISTIR LAS FRONTERAS TÍO
TODOS SOMOS PERSONAS, ¿E O NO HERMANO?
NOS HAN DADO UN MUNDO BONITO
Y LA ESTAMOS AHÍ CAGANDO...
pero por gente como tú.”
Añadió en un tono más bajo, sonriéndome con el único diente que le quedaba mientras se alejaba cojeando con su guitarra.

lunes, 5 de mayo de 2014

Cambio de rumbo



Éste es el punto en el que te miras y piensas cómo has llegado hasta aquí. Es entonces cuando empiezas a entender qué te diferencia de los demás, y sólo así eres capaz de ver si realmente estás haciendo las cosas como te gustaría hacerlas. Pasas un tiempo en tu mundo y llegas a pensar que estás loco, o que eres un completo inútil. Eso no es lo que te hace diferente. Ahora llega el momento, lo que verdaderamente importa, elegir el rumbo con el que vas a continuar. Si es el correcto te irá bien, en el caso contrario se avecinan nubes de tormenta. En fin, hablando metafóricamente.

lunes, 28 de abril de 2014

Rima VI

Levántate, hermosa ninfa, y canta,
que tus lágrimas no te impidan ver
cómo quiebra, majestuosa, el alba,
pues es su luz, la que ciega y enamora,
la que tu llanto sosiega y calma.
Son tus ojos aquella melodía
que hechiza y que a los hombres encanta
y es tu mirada, firme y temblorosa
la que de ti hace la más bella dama.
Tu perfume es la historia mia
y tu armonía suspiros de mi alma,
pues bien quisite mi alma ser
y ahora tú eres mi esperanza.

         -Gonzalo Briones Ramírez

lunes, 21 de abril de 2014

Rima XV

Tanto tiempo pensando,
¿por qué?
Tanto tiempo en debate,
¿para qué?
Tanto tiempo escuchando 
las voces de aquellos
y labrando
un futuro
que el mio no es.
Tanto tiempo pasé
observando, deseando
mi ser;
deseo incierto,
desdichado,
del que no cesé.
Y al cabo
una pregunta me mata:
¿qué le debo y a quién?
Pues ni si quiera sé
lo que fui, lo que soy,
lo que seré.

         -Gonzalo Briones Ramírez

lunes, 14 de abril de 2014

Rima II

Fuiste tú, muchacha,
la que quisiste errar,
tuviste alternativa,
¡pero elegiste mal!

Fue el tuyo, muchacha,
el corazón que dudó,
y ahora tú no entiendes
por qué así eligió.

Es tuya, muchacha,
el alma que ahora llora,
pero esta vez soy yo
el que otro camino toma.

         -Gonzalo Briones Ramírez

Mañana

Me siento apagado, funcionando lo básico para seguir despierto, pero no lo suficiente como para tomar buenas decisiones, ni darme cuenta de que a mi alrededor no todo es gris. Me tiro en la cama y miro al techo deseando que se me cierren los ojos solos por su propio peso, y que al darme cuenta de que el sueño me ha vencido ya sea un día nuevo. Mañana será mejor, me suelo decir.

sábado, 12 de abril de 2014

Rojo carmín

Una habitación; nuestro sueño, una palabra que resuena en los vastos paisajes de estas cuatro paredes. Una mirada mortal y venenosa lanzada directamente hacia el abismo, pero que no se pierde, sino que se alza en bravo vuelo sobre nuestros sueños. Tus labios, pintados de rojo carmín intenso, y un beso, que mata, lentamente, al son que mi ingenuo sentimiento, perdido e inocente, y que ve cercana su muerte, pierde, poco a poco, el aliento.

                       -Gonzalo Briones Ramírez

viernes, 11 de abril de 2014

Desilusión

Una vez creí ser yo; una vez creí ser quien no fui. Tanto tiempo estuve viendo vidas de aquellas gentes que yo no era, aunque cierto es que me daban una vista de este caos al que llaman vida, pero que no era la mía, y al que tanto pretendí. Hoy sé que no soy ellos, y que nunca lo seré, y que prefiero no serlo, pues tan distintas son las visiones que vemos, que al haber visto yo tan sólo la mía, quizá me dé miedo ver la de ellos. Sin embargo he de decir, que otra cosa es la que espero de estas gentes, de este mundo y de esta vida, que todavía me queda por descubrir. Y ahora una lágrima asoma por mi pupila, y ahora mi corazón late desenfrenado. ¿Y aún así creéis que algo doy por vuestro pensado? ¿Acaso pensáis que si vuestras visiones a mi, aunque aquí solo y con mi pluma temblando, algo merecieren, algo por ellas diera? Nada, es mi respuesta, pues ya las he juzgado.

                  -Gonzalo Briones Ramírez

jueves, 10 de abril de 2014

Sin nombre

Todo lo que dejó de existir sin ser real. La ilusión del aprecio que se fue sin haber venido. Sueños que se rompieron antes de fraguarse. Miles de palabras que murieron sin rozar los labios de nadie. Sólo queda un sabor amargo que se acaba consumiendo en el olvido.

miércoles, 9 de abril de 2014

Rima V

No digas nada,
calla y escucha
el silencio sonoro;
no digas nada,
que con un beso lo dijiste todo.

          - Gonzalo Briones Ramírez

martes, 8 de abril de 2014

Primero el hilo, luego el camino

Nunca escribo la verdad en orden, ni sé cómo acaban mis historias. Si asimilo cada derrota es sólo por el gusto de escribir. Y mientras jugaba con hilos para crear un lazo que jamás ha sido palpable, me perdí en ti y allí me quedé. Esperando a que el sol saliera de mi casa, y mi norte quisieras ser tú.

Tras la vorágine

Quisiera esta noche hablaros, al mundo y sus conjuntos, al hombre y sus fronteras, para haceros informados de mi desafío ante vosotros. Quisiera que supierais que ni tormenta huracanada, ni de los vastos infiernos la furia de los fuegos desatada, podrá jamás herir mi alma, ya dañada, por el hombre y su idea. Pues no podrán los deseos de burdos reyes a mi abatirme, y no podrán mil andanadas del más terrible galeón tumbarme; que allá a donde mi corazón marche, se blandirá mi pluma para defenderle hasta la muerte, y si es que llega esta "desdicha fuerte", habré sabido que amé la vida y amé el soñar, y habré sabido que, lo que al cabo de mi quedó, fue el navegar en el eterno sueño del amar.

                             - Gonzalo Briones Ramírez 

lunes, 7 de abril de 2014

Estoy cansado. ¿Por qué me sonríes? Vuelvo a cerrar los ojos y apareces como un sueño nítido, te acercas y me acaricias la piel con tu mano. Te miro como alguien mira a un dios que no existe. Te acercas y me susurras al oído palabras que pierden el sentido cuando leo la verdad en tu mirada. Esos casi que me matan. Para ti todo se mezcla en el caos que te deshace. Para mí todo muere en el sentido de la realidad.

domingo, 6 de abril de 2014

Rima XIII

Si dejara hablar al corazón
diría, en su certeza,
que eres , niña, la luz del sol
y la blanca luna llena;
que eres quebranto y batalla
entre mi cabeza y mi alma,
que eres un todo y un nada.
Y es que tus ojos me pierden
y tus labios me matan.
Diría que una palabra
que de tu voz escapa
es la alegre melodía 
de nuestra eterna sonata.
Pero eso, sólo diría
si mi corazón hablara. 

          -Gonzalo Briones Ramírez

Rima X

Bien quisiera yo, que esas pestañas,
que tus ojos cierran a su albedrío,
y como un tempestuoso aquilón
por el que ya suspirase el bardo de albión,
siempre con un pie en tierra y otro en abiso,
rindiéranse a mi hasta el quebrar del alba.

                    -Gonzalo Briones Ramírez