El aire quemaba. Iba caminando a paso tranquilo de vuelta a casa, y
vi que alguien se paraba a mirar algo en el suelo, se incorporó y siguió
adelante. Era un hombre de estatura mediana, pelo corto y desordenado,
con una guitarra al que le sobraban cuerdas y colgaban otras
desilachadas. Iba acariciándolas con un ritmo repetitivo pero sin
melodía alguna mientras cantaba algo de lo que sólo se escuchaban
palabras sueltas. Se tambaleaba ligeramente de un lado a otro y se giró
al ver a dos jóvenes negros escasos de pelo, con la mercancía envuelta
en un trozo de tela, bajo el sol abrasante del mes previo a verano.
—¿Qué tal va todo hermano? —les preguntó.
El primero asintió con una sonrisa y murmuró algo que no llegué a escuchar.
—¿Volviendo ya a descansar, hermano?
Los dos murmuraron algo y por el rostro parecían exhaustos pero satisfechos.
—De
puta madre, sabéis que me alegro mucho hermano—continuó hablando con la
mirada en el árbol más cercano, aunque se seguía dirigiéndo a ellos—.
No tiene que ser así tío
—elevó el tono bastante—, SOMOS DEL MISMO SITIO, TODOS IGUALES HERMANO.
A partir de ahí fue como si siguiera la cadencia de una canción lenta, y los otros siguieron su camino sin despedirse.
“QUE ME CAGO EN LA PUTA
NO DEBERÍAN EXISTIR LAS FRONTERAS TÍO
TODOS SOMOS PERSONAS, ¿E O NO HERMANO?
NOS HAN DADO UN MUNDO BONITO
Y LA ESTAMOS AHÍ CAGANDO...
pero por gente como tú.”
Añadió en un tono más bajo, sonriéndome con el único diente que le quedaba mientras se alejaba cojeando con su guitarra.
“Me interné en los bosques porque quería vivir intensamente; quería sacarle el jugo a la vida. Desterrar todo lo que no fuese vida, para así, no descubrir en el instante de mi muerte que no había vivido”.
miércoles, 14 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
Cambio de rumbo
Éste es el punto en el que te miras y piensas cómo has llegado hasta aquí. Es entonces cuando empiezas a entender qué te diferencia de los demás, y sólo así eres capaz de ver si realmente estás haciendo las cosas como te gustaría hacerlas. Pasas un tiempo en tu mundo y llegas a pensar que estás loco, o que eres un completo inútil. Eso no es lo que te hace diferente. Ahora llega el momento, lo que verdaderamente importa, elegir el rumbo con el que vas a continuar. Si es el correcto te irá bien, en el caso contrario se avecinan nubes de tormenta. En fin, hablando metafóricamente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)