martes, 8 de abril de 2014

Tras la vorágine

Quisiera esta noche hablaros, al mundo y sus conjuntos, al hombre y sus fronteras, para haceros informados de mi desafío ante vosotros. Quisiera que supierais que ni tormenta huracanada, ni de los vastos infiernos la furia de los fuegos desatada, podrá jamás herir mi alma, ya dañada, por el hombre y su idea. Pues no podrán los deseos de burdos reyes a mi abatirme, y no podrán mil andanadas del más terrible galeón tumbarme; que allá a donde mi corazón marche, se blandirá mi pluma para defenderle hasta la muerte, y si es que llega esta "desdicha fuerte", habré sabido que amé la vida y amé el soñar, y habré sabido que, lo que al cabo de mi quedó, fue el navegar en el eterno sueño del amar.

                             - Gonzalo Briones Ramírez 

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