Enamorado del amor, dejé
que mi corazón respirase
para que no se ahogara
amando al amor en su
dulce locura:
En los mezquinos tickets
por una consumición de
alcohol barato en la
puerta de un bar, que
por despecho acepto con
una sonrisa (in)feliz.
En mi ración rancia
de razón escondida
debajo de mi cama, que
me recuerdan/atormentan
por todos los besos a todas
esas princesas desconocidas
que en algún momento
fueron mi alma gemela.
Amando antes de conocer
y sufriendo antes de perder.
Es al final saber querer,
antes que querer querer.
Todas las astillas
de mi corazón hendido
debido a las flechas
que un día me alcanzaron
y el olvido asumió y
arrancó de cuajo. Todas
las que traspasaron mi
carne, mi sangre,
mis huesos, mi cuerpo
o mis labios abiertos.
La envidia al amor, el
apasionante desamor
perdido de mi prematura
juventud donde pude
aprender una vez muerto
que el amor verdadero
no se mide en
"Te quiero"
si no en
latidos.
SSR
No hay comentarios:
Publicar un comentario